Pellet y carbón. El Gran Smog. Hace setenta años Londres estuvo a punto de asfixiarse

El Gran Smog. Hace setenta años Londres estuvo a punto de asfixiarse
En 2022 la comunidad ecológica recordará el 70º aniversario del famoso “Gran Smog de Londres”, que tuvo lugar en Londres del 5 al 9 de diciembre de 1952 y se cobró la vida de al menos 12 mil personas, mientras que otras 100 mil desarrollaron enfermedades crónicas… La causa de la catástrofe no fue la habitual niebla inglesa, sino la calefacción de las viviendas con leña y carbón.

Recordemos que a principios de diciembre de 1952 una niebla fría descendió sobre Londres. Debido a las temperaturas excepcionalmente bajas, los residentes comenzaron a consumir más carbón para calefacción de lo habitual. Aproximadamente al mismo tiempo se completó el proceso de sustitución del transporte eléctrico urbano (tranvías) por autobuses con motores diésel, que en aquel entonces no estaban equipados ni con filtros de partículas ni con catalizadores de gases de escape. Los productos de la combustión en el aire alcanzaron una concentración extraordinaria en pocos días. La niebla era tan densa que dificultaba el tráfico de automóviles. Algunos ciudadanos, al salir de casa, no podían encontrar el camino de regreso. Al principio, la reacción de los habitantes fue tranquila, ya que la niebla no es algo raro en Londres. Pero durante el “gran smog” los hospitales londinenses se llenaron rápidamente de víctimas con enfermedades respiratorias y la mortalidad en la ciudad comenzó a aumentar. Inicialmente estos hechos no se hicieron públicos, pero después de unos días se supo que las funerarias se habían quedado sin ataúdes.

La gente cambió su actitud hacia la contaminación del aire. La catástrofe hizo que el mundo comprendiera que este problema representa una amenaza directa para la vida humana. Se adoptaron nuevas normas ambientales que limitaban el uso de combustibles “sucios” en la industria y prohibían las emisiones que contenían hollín. En 1956 se aprobó la primera “Ley de Aire Limpio”, que obligaba al uso de combustibles sin humo, especialmente en las zonas densamente pobladas.

¿Cuál es el peligro de calentar con carbón y leña?
El problema de la calefacción no ecológica sigue siendo актуal en el siglo XXI. Según la Organización Mundial de la Salud OMS, alrededor de tres millones de personas mueren cada año precisamente porque se calientan con carbón o viven junto a tales edificios. Otro problema de la calefacción con carbón y leña es el mayor riesgo de incendio. Los incendios “de estufa” ocupan el tercer lugar después del manejo imprudente del fuego. Es necesario crear incentivos administrativos y económicos adicionales para eliminar lo antes posible los efectos nocivos de la calefacción con estufas en el país.
La calefacción con pellet como alternativa
En primer lugar, los expertos recomiendan sustituir la leña y el carbón por pellets. En pocas palabras, son gránulos prensados y secados o “palitos”, e incluso “troncos” completos fabricados a partir de diversas materias primas – desde serrín y virutas hasta cáscaras de cereales, juncos y turba.
- El pellet está fabricado con materiales seguros y respetuosos con el medio ambiente que no perjudican la salud.
- La calefacción con pellet tiene buenas propiedades de seguridad. Combustible granulado a partir de materias primas naturales.
- En la mayoría de los casos, la calefacción con pellet se caracteriza por un bajo contenido de cenizas (hay excepciones, por ejemplo, en el caso del pellet de turba).
- En el caso del uso de pellets existe la posibilidad de utilizar la ceniza en el futuro.
- La calefacción de un edificio privado o suburbano con pellets granulados no requiere permiso de conexión (a diferencia de las opciones alimentadas por gas).
- Para almacenar pellets no es necesario destinar un edificio separado – basta con elegir un local seco.
- Las calderas de pellets se caracterizan por una alta eficiencia.
- En la mayoría de los casos, durante la combustión los pellets no emiten olores.
- El pellet posee un alto poder calorífico.
- Las calderas que funcionan con este biocombustible son muy cómodas de usar – la persona debe intervenir en su funcionamiento no más de una vez por semana, ya que todos los procesos se realizan automáticamente.





