Extrusoras de cereales: cómo mejorar la calidad del alimento y el crecimiento de los animales

Maximizar la calidad de los alimentos es una prioridad en la agricultura y la ganadería. Para lograr este objetivo, muchas explotaciones agrícolas y plantas de procesamiento recurren a soluciones modernas como las extrusoras de cereales. Estas extrusoras contribuyen significativamente a mejorar el crecimiento de los animales al transformar el grano en una masa expandida que finalmente adquiere la forma de pequeños palitos.
Uno de los procesos clave realizados por las extrusoras es la desactivación de sustancias antinutricionales presentes en las leguminosas. Gracias a ello, el alimento se vuelve más digestible y beneficioso para los animales, lo que se traduce en un desarrollo saludable y equilibrado. Además, bajo la influencia de altas temperaturas se produce la desinfección del alimento, eliminando la microflora perjudicial, los hongos y las bacterias patógenas. Esto es especialmente importante en el caso de animales jóvenes y polluelos, que son más susceptibles a los patógenos.
Un elemento clave del proceso de extrusión es el nivel de presión y la alta temperatura. Gracias a la exposición de corta duración a la temperatura (que ocurre en una fracción de segundo), las vitaminas y otros nutrientes permanecen intactos. Como resultado, los animales no pierden energía en la digestión del alimento, lo que conduce a un aumento del peso corporal y de la producción de leche. La digestibilidad del alimento por los organismos animales alcanza hasta el 90%.
Otra ventaja de los alimentos extruidos es su excepcional estabilidad física. El producto final es perfecto para el transporte y almacenamiento, ya que no se separa ni se desmorona. Esto significa menores pérdidas y mayor eficiencia.
El proceso de extrusión es una operación precisa, y la parte de trabajo de la extrusora de alimento consta de dos cámaras. La materia prima se vierte en la cámara de carga y luego se somete a un tratamiento térmico a temperaturas que alcanzan los 160–180 grados bajo alta presión. Posteriormente, la materia prima “explota”. Como resultado de este proceso, el grano se expande, aumentando su volumen varias veces. Gracias a ello, los animales necesitan menos alimento en forma de palitos aireados para obtener una satisfacción nutricional completa en comparación con los pellets tradicionales.
En resumen, las extrusoras de cereales constituyen una herramienta clave en el proceso de mejora de la calidad de los alimentos y del aumento de la eficiencia en la producción ganadera.
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