No todos los pellets son iguales: guía sobre el ecocombustible

Al buscar las mejores soluciones energéticas para nuestro hogar, a menudo comparamos distintos tipos de combustible. Los confrontamos analizando sus precios, rendimiento o impacto ambiental. En los últimos años, los consumidores optan cada vez más por pellet. Sin embargo, conviene recordar que en el mercado existen varios tipos de este combustible cada vez más popular. ¿Qué pellet es el mejor? Se diferencian por su poder calorífico y otros parámetros. Veámoslos más de cerca. Muchos tipos de biomasa son adecuados para la peletización, por ejemplo: madera, ramas, virutas de madera, serrín, polvo de madera, astillas, heno, paja, cáscaras de semillas, residuos de girasol, hojas, residuos de cereales y otros. Analizaremos los más populares.
1. Pellet de madera
El tipo de pellet más común, producido principalmente a partir de serrín y virutas de madera. Se caracteriza por un alto poder calorífico, baja humedad y baja emisión de dióxido de carbono. El pellet de madera está disponible en diferentes clases de calidad, de las cuales la más alta (ENplus A1) cumple estrictas normas en cuanto a pureza y eficiencia de combustión.
En el caso del pellet de madera distinguimos pellet de coníferas – algo más energético, pero que genera mayores cantidades de humo y ceniza, y pellet de frondosas – generalmente menos energético, pero que arde durante más tiempo y “más limpio”.
2. Pellet de biomasa
Este pellet se produce a partir de diversas materias primas vegetales, como paja, heno o residuos agrícolas. Gracias a que utiliza materiales que ya no pueden aprovecharse de otro modo, es una solución respetuosa con el medio ambiente. Sus propiedades caloríficas pueden ser inferiores a las del pellet de madera, pero constituye una alternativa atractiva en lugares donde se generan grandes cantidades de residuos agrícolas.
3. Pellet de residuos
Este tipo de pellet se produce a partir de residuos industriales, como restos de la producción de muebles o recortes del procesamiento de la madera. El uso de residuos para la producción de pellet permite reducir la cantidad de desechos y aprovechar eficazmente los recursos. Sus propiedades caloríficas dependen del tipo de materias primas utilizadas.
4. Pellet compuesto
El pellet compuesto combina diferentes materiales, por ejemplo madera y biomasa. Las proporciones de las materias primas empleadas dependen de las preferencias y la disponibilidad. Este tipo de pellet puede adaptarse a las necesidades específicas de los usuarios y a los requisitos de las calderas de calefacción.
¿En qué fijarse?
En la producción de pellet no se utiliza ningún aglutinante externo (es decir, adhesivo). El proceso de peletización consiste en la molienda del material inicial y posteriormente en la formación del granulado mediante alta temperatura y presión. Gracias a ello, este combustible no genera vapores tóxicos derivados de la combustión de sustancias artificiales.
Por ello es importante asegurarse de que la materia prima utilizada para la producción de pellet sea de origen natural. Si se trata de madera, lo ideal es que sea madera sin recubrimientos ni barnices. Todo tipo de residuos de madera encolada como tableros OSB o HDF no son adecuados para su transformación en granulado de calidad, ya que contienen grandes cantidades de aglutinantes artificiales.
Más sobre los secretos de la producción de pellet lo descubrirás en este artículo.
La solución puede ser la producción propia de pellet
El pellet de buena calidad adquirido a un fabricante es un combustible rentable y eficiente. Sin embargo, para tener una garantía de calidad del cien por cien, la mejor solución es producir uno mismo el material combustible, especialmente si nuestro hogar genera grandes cantidades de residuos de origen natural.
Para ello necesitaremos una peletizadora de buena calidad, opcionalmente ampliada con un alimentador de tornillo.
La producción de pellet propio aporta numerosos beneficios, tanto económicos como ecológicos. En primer lugar, permite reducir significativamente los costes, ya que es posible utilizar recursos propios destinados a la eliminación. En segundo lugar, la producción de pellet a partir de materias primas locales reduce las emisiones de CO2 asociadas al transporte de combustibles. Además, al controlar el proceso de producción, se puede adaptar la calidad y el tipo de pellet producido a las necesidades y preferencias individuales. Por último, la producción propia de pellet contribuye a una gestión sostenible de los recursos naturales, lo que tiene un impacto positivo en el medio ambiente.
Si quieres saber aún más sobre cómo empezar o cómo mejorar la producción de tu propio pellet, nuestros especialistas estarán encantados de ayudarte y responder a todas tus preguntas. Puedes ponerte en contacto con nosotros aquí: contacto.











